
Ayer estuve viendo el espectáculo del Cirque du Soleil en Zaragoza.
Era la segunda vez que lo veía en un teatro. La primera vez fue muy especial porque fue nuestra despedida de Londres viendo Alegría en el Royal Albert Hall. Esta vez fue rodeada de mi familia viendo Saltimbanco. Los vi varias veces en la Expo de Zaragoza con El despertar de la Serpiente y también tuve el placer de escuchar a Julien Gabriel en las jornadas diseña forum del año pasado donde nos contó como se formo la compañía por artistas callejeros y como vivían el día a día los malabaristas, payasos, trapecistas…
Creo que su espectáculo no es solo la actuación sino también las personas, los momentos y los lugares en las que vives la experiencia. Para mi, todo lo que ha estado relacionado con el Cirque du Soleil ha sido mágico. Y si puedo, volveré a repetir.





